El número de personas con el que realmente podemos ser amigos es constante, independientemente de servicios de redes sociales como Twitter, según un nuevo estudio de la red.
A principios de los años 90, el antropólogo británico Robin Dunbar empezó a estudiar los grupos sociales de diversos tipos de primates. En poco tiempo, se dio cuenta de algo extraño.
Los primates tienden a mantener el contacto social con un número limitado de individuos dentro de su grupo. Pero he aquí la cuestión: los primates con cerebros más grandes tienden a tener un círculo más grande de amigos. Dunbar llegó a la conclusión de que esto era debido a que el número de individuos que un primate podía seguir estaba limitado por el volumen del cerebro.
Luego hizo algo interesante. Relacionó el tamaño del cerebro con el número de contactos y lo extrapoló para ver cuántos amigos debería ser capaz de manejar un ser humano. La cifra resultó ser unos 150.
Desde entonces, diversos estudios han medido realmente el número de personas con las que un individuo puede mantener un contacto habitual. Estos estudios muestran que Dunbar dio con la clave (aunque los resultados pueden variar).
Es más, esta cifra parece haber sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad--desde los tamaños de las aldeas neolíticas, pasando por las unidades militares hasta los cuadernos de contactos del siglo XX.
El fondo de la cuestión es éste: la creación de redes sociales nos permite aumentar considerablemente el número de individuos con el que podemos conectar. Pero no hace nada por cambiar nuestra capacidad de socializar. Por mucho que lo intentemos, no podemos mantener estrechos vínculos con más de 150 amigos.
Fuente: arXiv / publicado por el MIT