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RELATO (tercera/ultima parte)
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Miércoles 09 de Enero.
Los demás duermen, fue una noche larguísima, la llovizna por momentos, el viento que casi no paraba de soplar, dormir a la intemperie en un lugar desconocido, el cansancio físico, el sueño que tuve durante la caminata que todavía seguía rondando en mi cabeza, contribuyeron que fuera una larga y mala noche, de todas maneras me sentía bien descansado. Saque algunas fotografías, camine alrededor de nuestro improvisado campamento, prepare el desayuno y desperté a mis compañeros, ahora más que compañeros, mis amigos…
Mochilas al hombro, campamento levantado, controlamos no dejar ninguna pertenencia, revisamos no dejar basura y partimos a las 1000 (10am) rumbo a Antofagasta de la Sierra.
El camino ahora zigzagueaba entre cerros a nuestra izquierda y campos de lavas a nuestra derecha, la caminata se torno más liviana, veníamos más distendidos, más relajados, nuestro humor era excelente, veníamos conversando y haciendo chistes y disfrutaba de eso, aunque con el pasar de las horas se denotaba el cansancio físico.
El cielo esta despejado en gran parte aunque a lo lejos se ven algunos nubarrones, el calor que emana el campo de lava se siente en nuestra piel, la arena caliente del camino se siente en nuestro calzado, lejos, bien lejos se pueden ver algunos cerros altos con sus cimas nevadas (granizo), en mi cabeza una paradoja.
Luego de una leve cuesta en el camino encontramos a nuestra derecha un espejo de agua inmenso y no tan lejos hacia el Norte ya podemos ver algo que parecen árboles, Antofagasta de la Sierra esta cerca, hacemos un descanso, aunque solo queremos llegar, comemos y tomamos algo, nos distendemos, hay alegría en nuestros rostros, lo que todos esperamos lograr, esta muy cerca, se hace rogar, parece que no lo podremos alcanzar nunca. Continuamos la marcha, nos resta un poco más de 1 hora de caminata, caminamos sin pensar, nuestro objetivo es uno y esta a la vista, creo que si quisiéramos podríamos tocarlo, pero nos cuesta, seguimos caminando, ahora el Sol no ciega, todo brilla, el horizonte es incandescente, los minutos pasan lentos, no pasan, se detienen. Nos sorprende un vehículo que viene por detrás nuestro, al parecer su destino es igual al nuestro, en mi cabeza y creo que en las demás la idea de pedir que nos lleven nos seduce, pero es imposible, después de tanto sufrimiento, dolor, calor, frío, humedad, miedo, oscuridad, resplandor y pasión no podíamos truncar esta travesía. Pau, Yo y Oso, en ese orden avanzamos, la piel seca y los labios partidos, los ojos arden por la arena y los rayos del sol, mi remera apesta a sudor y tierra, las piernas me tiemblan un poco pero resisten, ahora la mochila pesa más que nunca, ojalá pudiera quitarme las botas y caminar descalzo, mi sonrisa es inmensa llegamos a Antofagasta de la Sierra.
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Mis Respetuosos Saludos,
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No borres con el codo, lo que escribiste con la mano. Sé valiente.
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